Pantallas y cerebro infantil: ¿qué pierde un bebé cuando no mira un rostro?

Marcela Herrera S
Psicóloga y cofundadora de ColibrIA

¿Sabías que antes de aprender a hablar, los bebés ya se están comunicando intensamente con nosotros? Lo hacen con sus gestos, miradas, balbuceos y sonrisas. Es en ese intercambio cotidiano, cara a cara, donde florecen las primeras conexiones emocionales y sociales.

En los primeros años de vida, el cerebro de las niñas y niños está en plena construcción. Todo lo que ven, sienten y comparten con quienes los cuidan va dejando huellas. Son estos momentos los que siembran las bases de habilidades esenciales como la empatía, la regulación emocional, la atención y el lenguaje.

Pero en esta época donde las pantallas parecen estar en todas partes y que muchas veces se convierte en chupeta electronica, es importante hacer una pausa y observar: ¿qué espacios estamos dejando para la conexión humana, el juego libre y la calma?

Cada vez más investigaciones nos recuerdan que la exposición prolongada a pantallas en la infancia puede dificultar procesos tan importantes como:

  • reconocer emociones en el rostro de otros,
  • interpretar gestos y tonos de voz,
  • sostener la atención sin necesidad de estímulos constantes.

La clave no está en satanizar la tecnología, sino en cómo, cuándo y con quién la usamos.

Leer cuentos, jugar con bloques, cantar o simplemente estar presentes viéndolos a los ojos, ofrece un espacio para que niñas y niños desarrollen su imaginación, su confianza y su capacidad de conectar con los demás.

También es valioso recordar que el aburrimiento no es un enemigo. Es en esos momentos de pausa donde muchas veces nacen la creatividad y la autorregulación.

Si en algún momento necesitás usar una pantalla, hacelo con intención: acompañá, conversá sobre lo que están viendo, elegí contenidos de calidad y, sobre todo, priorizá siempre el vínculo por encima del dispositivo.

En ColibrIA creemos que una crianza consciente también implica tomar decisiones digitales con amor, equilibrio y presencia.

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