Por: Redacción ColibrIA
La democracia nos convoca este domingo, como la larga historia de paz costarricense, la resolución de conflictos a través del diálogo y la búsqueda de consensos que han caracterizado esta nación. Es nuestra forma de ser de las y los ticos, lo que nos llama defender nuestro derecho a votar a través del propio sufragio.
Estas elecciones presidenciales tienen un peso especial en la historia política de nuestro país, que atraviesa cambios nunca antes vistos, como la forma en que se interactúa con la comunicación o en la que se consumen los mensajes, los que, además, están visiblemente marcados por las plataformas de internet y las tecnologías de creación de contenido, como la inteligencia artificial.
Es por ello que desde ColibrIA invitamos a ejercer el voto este domingo 1° de febrero, porque el momento que vivimos como sociedad nos exige estar presentes, atentos y comprometidos.
Ante la sobrecarga de información en redes sociales y la merma en los medios tradicionales, que puede afectar sobre todo a quienes recuerdan procesos electorales previos, debemos recordar que es nuestro derecho elegir y nuestro deber hacerlo según nuestras convicciones.
Porque votar no es solo un derecho, es una forma concreta de decir “me importa”. Me importa el país en el que vivo, me importa el rumbo que tomamos, me importa el futuro que estamos construyendo para nuestras familias.
Cada cuatro años la democracia se pone a prueba, por lo que la participación ciudadana no es solo un trámite, sino una responsabilidad compartida.
Cuando votar es cuidar
Muchas veces pensamos el voto desde lo individual: mi opinión, mi preferencia, mi decisión, pero el voto también es un acto profundamente colectivo. Cada elección impacta directamente en la vida de las familias y, especialmente, en la de las niñas, niños y adolescentes (NNA).
Las políticas públicas que se definen desde el poder ejecutivo influyen en aspectos clave de la vida cotidiana, como la calidad y el acceso a la educación, la atención en salud, la protección frente a la violencia, las oportunidades de desarrollo y la garantía de derechos fundamentales.
Cuando una persona se abstiene de votar, no solo renuncia a un derecho conquistado con esfuerzo histórico; también deja en manos de otros las decisiones que afectan directamente a las generaciones presentes y futuras. Y eso, aunque a veces no lo sintamos así, tiene un costo.
Las NNA no votan, pero cuentan
Las personas menores de edad dependen de las decisiones que tomamos como personas adultas. Dependen de que existan sistemas que los cuiden, que los escuchen, que los protejan y que les ofrezcan oportunidades reales para crecer con dignidad.
Ejercer el voto pensando en ellas y ellos no significa apoyar a una persona o partido en particular. Significa poner los derechos humanos, el bienestar y la justicia social en el centro de nuestras reflexiones.
Significa preguntarnos, con honestidad: ¿qué tipo de país queremos que hereden?
¿qué valores estamos defendiendo cuando participamos?
A través del ejemplo, debemos enseñar a nuestras hijas e hijos el valor de la democracia participativa, respetando las opiniones de los demás, fomentando el diálogo, tendiendo puentes, llegando a acuerdos y anteponiendo el bienestar colectivo.
Nuestra responsabilidad
Como dijo el psicólogo y filósofo John Dewey, “la democracia debe nacer de nuevo en cada generación, y la educación es su partera”. Podríamos agregar que la participación es su sostén.
A veces damos la democracia por sentada. Como si siempre hubiera estado ahí y siempre fuera a estar. Pero la historia, en Costa Rica y en el mundo, nos demuestra que la democracia se debilita cuando la participación cae, cuando el desencanto se convierte en silencio y cuando la indiferencia reemplaza al diálogo.
Votar no implica estar completamente seguro ni tener todas las respuestas. Implica hacerse cargo del momento, asumir que quedarse al margen también es una forma de decisión.
Desde ColibrIA, creemos firmemente que la participación ciudadana es una forma de cuidado colectivo. Cuidar la democracia es cuidar a las familias. Cuidar a las familias es cuidar a las NNA. Y cuidar a las NNA es cuidar el país que somos y el que seremos.
Este domingo 1° de febrero, no dejemos que otros decidan por nosotras y nosotros. Participar es un acto de responsabilidad, de esperanza y de compromiso con Costa Rica.